En el post de hoy, os traemos ejemplos de cómo gamificar algo tan sencillo como los dictados.

Los dictados los utilizamos en todas las etapas de la Educación Primaria adaptados siempre, a la edad y el conocimiento que tenga nuestro alumnado. Para motivarlos y hacer de esta actividad algo realmente llamativo para ellos y que les suponga un reto, os presentamos distintas gamificaciones aplicables a la realización de los dictados.

Es necesario que tengamos en cuenta, que debemos crear un sistema de recompensas para que así nuestro alumnado vaya consiguiendo puntos (o insignias) con los resultados que vayan obteniendo. Esto, les ayudará a no rendirse y, a querer superarse, para ir obteniendo una mayor puntuación.

A continuación, os vamos a mencionar algunas técnicas que podemos poner en practica en el aula para realizar dictados (en algunos de ellos será necesario distribuir el aula en distintos grupos, estos serán más grandes o pequeños dependiendo de si queremos que los alumnos/as participen más o menos).

  • Dictado por relevos (en grupo)

    Colocaremos el dictado alejado de todos los equipos. El primer miembro de cada uno de los equipos, se acercará al dictado, memorizará lo que pueda, volverá y se lo dictará al equipo. Irán saliendo por turnos hasta terminar de copiar el dictado.

  • Dictado rayo (individual)

    Consiste en enseñar una palabra escrita en una tarjeta y así sucesivamente. Los niños/as la tienen que escribir. La dificultad radica en que la palabra se mostrará muy poco tiempo, así que se les insistirá en que se fijen muy bien en todos los detalles, porque la palabra desaparecerá a la «velocidad del rayo».

  • Dictado de pared (en parejas)

    Se pegan las palabras o las frases del dictado por las paredes de la clase. Uno de los dos miembros de la pareja (el emisario) va a la pared, memoriza el texto y vuelve a la mesa para dictársela a su compañero (el escribano). Luego se intercambiarán los papeles de emisario y escribano. Por último, irán juntos por las paredes corrigiendo el dictado mirando los textos. Es ideal para trabajar la memorización, la pronunciación y la colaboración.

  • Dictado colgado (individual)

    El profesor comienza dictando el principio de una frase, pero dejándola en suspenso, como «colgada» de unos puntos suspensivos para que los alumnos la puedan completar a su gusto, usando su imaginación. Por ejemplo: «La gata entró en la habitación cuando de pronto…». El premio puede ser al final más emocionante, al más divertido o al más original.

  • Dictado lanzado (colaborativo entre toda la clase)

    Cada estudiante comienza la actividad con una hoja de papel. La maestra comienza dictando una frase y los estudiantes la escriben en el papel. Una vez escrita, los estudiantes hacen una bola con ese papel, y cuando la maestra diga: «1, 2, 3», la lanzan al aire. Acto seguido, cada alumno/a tiene que buscar una bola y se repetirán los pasos anteriores. Cuando sea el momento de corregir, los estudiantes corrigen la última bola que han atrapado.

Como veis, de algo tan sencillo como es un dictado, que acaba resultando «aburrido» para nuestro alumnado, podemos utilizar estas técnicas para motivarles y que así quieran hacer dictados.

Espero que os ayude en vuestras clases diarias. Contadnos vuestras experiencias en los comentarios, así como si habéis utilizado una técnica distinta de gamificación para los dictados y el resultado obtenido.

¡Hasta la próxima!